La Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), que depende del Ministerio de trabajo, no realiza estadísticas acerca de la explotación infantil en la provincia. Sino que existe voluntad política de realizar un diagnóstico acerca de la problemática, no podrán pensarse estrategias gubernamentales para erradicarla.

Muchos niños y niñas se convierten en el sostén económico de sus familias, total o parcialmente. Una política provincial que pretenda proteger a los niños y las niñas de la explotación debería apuntar al mejoramiento de las condiciones de acceso a la educación, al acceso a la salud de todo el grupo familiar y a posibilidades de desarrollo que hoy el gobierno provincial no está garantizando.

Desde lo discursivo se habla del Programa Envión, pero lo cierto es que el gobierno provincial solamente destina el 3 por ciento de su presupuesto total al Ministerio de Desarrollo Social, mientras destina el triple para el Ministerio de Justicia y Seguridad, mostrando su preferencia por las políticas represivas por sobre las sociales.

Desde el gobierno municipal de Pablo Bruera no existe estrategia para erradicar el trabajo infantil; porque no existe una propuesta de desarrollo de la infancia y la adolescencia.La Direcciónde Niñez y Adolescencia no cuenta con recursos propios y su director se maneja a través de “favores” que se ve presionado a cumplir ante la exigencia de las familias o las organizaciones sociales que lo interpelan a que cumpla su trabajo.La Secretaríade Desarrollo Social, con Pablo Crusat al frente, no logra definir una política en donde las distintas direcciones a su cargo logren trabajar coordinadamente.

Al igual que el gobierno provincial, está más preocupado por invertir en seguridad, alentando la formación de una policía comunal, que en destinar el dinero a los Servicios Locales que hoy son insuficientes y no funcionan con los recursos que necesita. Sus trabajadores trabajan extensas jornadas por sueldos miserables de mil cuatrocientos pesos.

Como dice un viejo refrán: “donde está el dinero, está la política”.

Si pensamos en los niños, niñas y sus familias, tenemos que señalar que los recursos materiales que tienen son escasos, la imposibilidad de poder acceder a una escuela (muchas veces por la falta de acceso al transporte, a los útiles o de la misma ropa necesaria para el abrigo); el hecho de que los padres que salen a trabajar no tengan a quien delegar el cuidado de sus hijos; el alto precio de los alimentos de la canasta básica; las difíciles posibilidades de conseguir un trabajo para quienes no han avanzado en su instrucción escolar; son todas condiciones que influyen al momento en que cada familia debe salir a producir sus propios medios de subsistencia.

Desde el nuevo marco normativo, las leyes plantean que para trabajar en el desarrollo de un niño se debe priorizar su crecimiento en el seno de su grupo familiar; por lo tanto, el Estado debe fortalecer a las familias. Pero vemos que no existen políticas integrales que tiendan a esto.

Los otros responsables de que esta situación no cambie son los comerciantes, explotadores de niños y niñas. Estos no plantean un discurso, y menos una práctica, que modifique la situación sino que continúan dándoles trabajo a los niños cuando no deberían.

En cuanto a los medios de comunicación (en nuestro caso El Día y Pelota de Trapo), ellos tienen una responsabilidad social importantísima. Como constructores y legitimadores de diversas formas de concebir el mundo, son responsables de abonar o combatir los sentidos que posibilitan la existencia de la explotación infantil.

El Día establece la agenda dominante restándole importancia al debate sobre los niños en situación de calle que trabajan, sólo transmiten las propagandas gubernamentales y campañas en años electorales y en días específicos como el Día mundial contra el Trabajo Infantil.

Pelota de Trapo lo abarca desde una dimensión abiertamente política. Planteando que el trabajo infantil es una de las tantas formas de explotación que los hombres ejercen sobre otros hombres. Además ligan a la explotación con las condiciones estructurales del sistema capitalista, basado en la acumulación de capital a cualquier costo humano.

Junto a los medios alternativos y la lucha de las familias, los otros actores fundamentales para el cambio son las organizaciones sociales.La Alamedaes una de las organizaciones sociales que más ha denunciado el trabajo esclavo en general y el trabajo esclavo en niños. El último caso que estuvieron difundiendo fue el del pequeño Ezequiel Ferreyra

http://laalameda.wordpress.com/2010/11/17/dolor-murio-ezequiel-ferreyra-el-nino-esclavo/ (15/07/2011)

En La Plata, una de las organizaciones que, sin trabajar directamente sobre explotación infantil, trabaja desde una perspectiva de promoción y protección de derechos de niños y niñas, esla Asamblea Permanente por los Derechos dela Niñez (APDN-La Plata); que desde hace tres años viene denunciando las políticas de los gobiernos provinciales y municipales.

http://apdn-laplata.blogspot.com/ (15/07/2011)